Lección 21

ESDRAS, ESTER Y NEHEMÍAS

 

 By: Rolan Diciembre, 2010 Os Cristitos Rekord's ® | Reservados los derechos | Condiciones de uso

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Esdras

 

En el libro de Esdras encontramos las dos primeras fases de la restauración del pueblo de Israel como nación.

 

1-      Comienza con Zorobabel (1:6). Zorobabel fue un líder militar, y el que primero trajo israelitas a Palestina, de regreso del cautiverio. La orden fue dada por Ciro, el rey gentil que sirvió de instrumento en las manos de Dios para la restauración de los judíos. Al lado de Zorobabel tenemos la figura influyente de Josué o Jesúa, el sacerdote (véase Hag. 1:1). El esfuerzo que se desarrolló para el restablecimiento del culto en Jerusalén, hizo que se les permitiera traer de oriente los vasos que Nabucodonosor se había llevado. Es de notarse la profunda significación religiosa de la restauración política de Israel. Esta restauración política fue, sin embargo, limitada. Nunca se puede decir que la nación israelita tuvo significación política notable en la historia de la humanidad. Sino que, Su significación notable es de tipo religioso. Solamente después de la gran lección del cautiverio, es que Dios mostró que el lugar principal de la nación es su vocación espiritual. Vemos, a través del propio testimonio de los libros referidos, especialmente Ester, que en el plano divino Israel debía continuar viviendo como nación dispersa.

2-      Luego aparece Esdras con un segundo regreso del pueblo a Israel (7-10).

 

 

El propósito de estos dos viajes fue la restauración del culto a Dios y la reedificación del templo, pero el problema no era el de un templo donde colocar las cosas sagradas, ni tampoco el local para el culto, el problema era el culto mismo ¿cómo poder hacer que un pueblo ignorante en cuanto a las cosas espirituales adorara a un Dios invisible? Esta respuesta se encuentra en el libro de Nehemías, hay ahí un relato de cómo Esdras se interesó por la instrucción del pueblo (Neh. 8:1-5):

 

                               y se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel. Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender, el primer día del mes séptimo. Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley. Y el escriba Esdras estaba sobre un púlpito de madera que habían hecho para ello, y junto a él estaban Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maasías a su mano derecha; y a su mano izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías y Mesulam. Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo atento.

 

Esdras se divide en tres partes:

 

1-      1, 2: El primer regreso guiado por Zorobabel.

2-      3-6: La restauración del culto a Dios y la reedificación del templo.

3-      7-10: El regreso dirigido por Esdras y las primeras reformas.

 

El libro de Esdras, cuyo nombre significa “el Señor es ayuda”, deriva su título del encabezamiento de los capítulos 7–10. No podemos estar completamente seguros si el mismo Esdras compiló el libro o si fue un compilador desconocido. La opinión conservadora generalmente aceptada es que Esdras compiló o redactó este libro, junto con los de 1ª y 2ª de Crónicas, y el de Nehemías. La Biblia hebrea considera a Esdras-Nehemías como una sola obra.

Esdras era un sacerdote y escriba versado en los mandamientos de Jehová (7:11). Dirigió el segundo de los tres grupos que retornaron a Jerusalén desde Babilonia. Un hombre devoto, estableció con decisión la Ley (el Pentateuco) como la base de la fe (7:10).

Los acontecimientos que se incluyen en el libro de Esdras ofrecen un panorama de más de ochenta años de la historia judía y se divide en dos segmentos distintos. El primero de ellos (caps. 1–6) cubre unos veintitrés años y trata de la primera oleada de quienes regresaban del exilio bajo Zorobabel, y de la reconstrucción del templo.

 

Historia

 

LOS TIEMPOS DE ESDRAS, ESTER Y NEHEMÍAS

 

 

Después de más de sesenta años de cautividad babilónica, Dios toca el corazón del gobernante de Babilonia, el rey Ciro de Persia, y éste dicta un decreto donde proclama que los judíos que lo deseen pueden retornar a Jerusalén a reconstruir el templo y la ciudad. Un grupo de fieles responde positivamente y parte en el 538 a.C. bajo la dirección de Zorobabel. Se inicia la reconstrucción del templo, pero la oposición de los habitantes no judíos desalienta al pueblo, que detiene las labores. Dios levanta entonces los ministerios proféticos de Hageo y Zacarías, quienes llaman a la gente a completar la obra iniciada. Aunque menos espléndido que el anterior templo de Salomón, el nuevo se terminó y dedicó en el 515 a.C.

Cerca de sesenta años más tarde (458 a.C.) otro grupo de exiliados retorna a Jerusalén bajo el liderazgo de Esdras (caps. 7–10). Son enviados por el rey persa Artajerjes con recursos y objetos adicionales para desarrollar el culto en el templo. También se comisiona a Esdras para que nombre líderes en Jerusalén que supervisen los asuntos públicos.

Una vez en Jerusalén, Esdras asume el papel de reformador religioso aproximadamente durante un año. Después de ello, parece que continúa viviendo como un influyente miembro de la comunidad hasta el tiempo de Nehemías. Como sacerdote devoto, encuentra un Israel que ha adoptado muchas de las prácticas paganas; llama al arrepentimiento y renueva la sumisión a la Ley, hasta el punto de ordenar a los israelitas divorciarse de sus mujeres paganas.

 

Aplicación para nuestra vida

 

Los mensajes de Esdras son un constante recordatorio de cómo el pueblo de Dios puede extraviar su corazón y sus caminos. Dios está cumpliendo sus promesas. A pesar de ello, el pueblo del pacto fácilmente olvida sus promesas y las cualidades que deben caracterizar un «real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios» (1P. 2:9). Cuando esto sucede, se retrasan los planes de Dios. Los errores de los santos no pueden frustrar los planes de Dios, pero pueden demorarlos o contrariarlos. Dios es más grande que nosotros y tiene formas de superar nuestras limitaciones. Sin embargo, quiere que seamos obedientes de manera que se cumplan sus planes tal como han sido revelados.

 

Cristo se revela

 

Esdras presenta a Jesucristo, nuestro restaurador.

 

Ester

 

Aunque se desconoce el nombre del autor, el libro fue escrito por un judío familiarizado con las costumbres y el idioma persa. Mardoqueo o Esdras pudieron haberlo redactado.

Este libro toma su nombre de la bella judía huérfana —protagonista de la historia— que se convirtió en la esposa oficial del rey persa Asuero. Generalmente se considera que éste fue el monarca Jerjes I, quien sucedió a Darío I en el 485 a.C. y gobernó durante veinte años sobre 127 provincias, desde la India hasta Etiopía. Asuero vivió en Susa, la capital de Persia. En este tiempo, cierto número de judíos se encontraba aún en Babilonia, pese a que habían sido declarados libres para regresar a Jerusalén (Esd. 1, 2) hacía más de cincuenta años. La historia se desarrolla durante un período de cuatro años, que se inicia en el año tercero del reinado de Jerjes.

La vida de Ester es intermedia entre la de Esdras y Nehemías o al menos los hechos narrados en este libro. Ester era una joven judía con nombre persa. Su nombre original era Hadasa (Est. 2:7); fue criada por su primo Mardoqueo después de la muerte de su padres. El libro de Ester nos narra la manera providencial en que Dios salvó a su pueblo. Sus páginas contienen un periodo de diez años dentro del periodo de cincuenta y ocho a sesenta años que narra el libro de Esdras. Por medio de la intervención de Ester el pueblo no fue exterminado. El episodio de la liberación dio origen a la fiesta de purín[1] que es una fiesta judía hasta hoy.

 

Contenido

 

El libro de Ester es un estudio sobre las condiciones en que sobrevivió el pueblo de Dios en medio de la hostilidad. Amán, la segunda figura del reino, quería la destrucción de los judíos, y trata de manipular la voluntad del monarca para que decretara su ejecución. Dios utiliza entonces a Ester para salvar a su pueblo. Amán es ahorcado; y Mardoqueo, un líder judío en el imperio persa, se convierte en primer ministro. Se instituye la Fiesta de Purim para conmemorar la salvación del pueblo escogido.

Algo único en el libro de Ester es que no se menciona el nombre de Dios, por lo cual hubo muchas discusiones acerca del mismo de que si era o no un libro inspirado. Sin embargo, la presencia de Dios y de sus caminos se hace evidente a través de todo el texto, especialmente en las vidas de Ester y Mardoqueo. Desde una perspectiva humana, Ester y Mardoqueo eran dos personas poco idóneas para desempeñar un papel principal en la formación de una nación. Él era un judío benjamita exiliado; ella era su sobrina huérfana adoptada (2:7). La madurez espiritual de Ester se advierte en su paciencia para esperar el momento en que Dios le pediría salvar a su pueblo y denunciar a Amán (5:6–8; 7:3–6). Mardoqueo también demostró madurez en la búsqueda de la oportunidad y la dirección de Dios para servirlo. En consecuencia, supo reconocer el momento preciso en que Ester debía revelar su identidad como judía (2:10). Esta actitud prudente, obviamente inspirada por Dios, fue decisiva (6:1–14; 7:9, 10) en aquella situación y pone en evidencia la base espiritual en que se apoya la narración.

Por último, tanto Ester como Mardoqueo temían a Dios, no a las personas. Independientemente de las consecuencias, tanto Ester como Mardoqueo rehusaron rendir homenaje a Amán. Ester arriesgó su vida por amor a su pueblo acercándose al rey sin haber sido llamada. Su misión fue siempre salvar a aquellos que el enemigo pretendía destruir (2:21–23; 4:1–17; 7:1–6; 8:3–6). Como resultado, condujeron la nación hacia la libertad, fueron honrados por el rey y se les otorgó mayor autoridad, privilegios y responsabilidades oficiales.

 

Aplicación para nuestra vida

 

 1. El objetivo principal del libro de Ester es ofrecernos, a través de las vidas de Ester y Mardoqueo, un ejemplo clásico de cohesión y solidaridad. Su mutua relación ilustra de forma vívida la unidad que Jesús pidió reinara entre sus discípulos (Jn. 17). El éxito de su misión individual, así como su propia supervivencia, dependían enteramente de que se mantuvieran unidos. Ester también muestra cómo Dios destruye a quienes tratan de hacer daño a su pueblo. Todo esto nos recuerda que el Señor nos defenderá de Satanás y que su propósito soberano prevalecerá.

 

2. El libro de Ester tiene algo muy particular que ningún otro libro de la Biblia tiene. Como ya sabemos, en el transcurso de la lectura el estudiante podrá notar que a Dios ni siquiera se lo nombra una vez. pero al tratar de entender el por qué, el espíritu Santo nos revela que la mano de Dios esta detrás de cada incidente de la vida de Ester y Mardoqueo y todo el pueblo judío.

Es muy especial este libro porque es un contraste singular con nuestra vida cristiana.

Hay momentos, quizá en el trabajo, la escuela o la familia, en los que no hablamos de Dios a las personas que nos rodean, ni siquiera lo nombramos con nuestra boca. Pero nuestra vida refleja luz sin necesidad de hablar. Y que a pesar de todo las personas ven a Dios en nuestra manera de andar. Dios se mueve sin que digamos una palabra.

Ester habla de Dios, sin nombrar a Dios. Nuestra vida debe ser igual, Hables o no de Dios, él debe reflejarse en ti.

 

Ester se divide en cinco partes:

 

1-      Problemas en la corte de Persia: capitulo 1.

2-      Ester llega al reino: capitulo 2.

3-      Amán y sus planes asesinos: capitulo 3.

4-      La intervención de Ester: capítulos 4-8.

5-      La gran salvación de los judíos: capítulos 9,10.

 

Huellas del tiempo

 

El extravagante pero hermoso pabellón descrito en Ester 1:6, así como los jardines, etc. Pertenecía al palacio real de los persas en Susa. Fue construido por Darío, padre de Jerjes. Sus ruinas fueron halladas en 1852.

En excavaciones hechas entre 1884-86 se localizaron en las ruinas los siguientes sitios:

 

1-      La puerta del rey, 4:2.

2-      El patio interior, 5:1.

3-      El patio exterior, 6:4.

4-      El huerto del palacio, 7:7.

5-      Se halló unos de los dados de “Pur” con los cuales se echaban suertes, 3:7.

 

Las columnas de mármol fueron también halladas en el patio del jardín.

Que bonito es ver como aun las piedras en ruinas testifican la veracidad de la Palabra de Dios.

 

Cristo se revela

 

Ester presenta a Jesucristo, nuestro abogado.

 

Nehemías

 

Este abarca la tercera fase de la restauración. Y sabemos que Nehemías era el copero del rey Artajerjes (1:11). Ser copero era un cargo de mucha confianza en las cortes antiguas. Este era el mayordomo que supervisaba la alimentación real, y antes de que el rey comiera o bebiera algo con veneno, él debía probar primero.

Nehemías es el hombre que afligido por la condición de la ciudad de Jerusalén, sintió la urgencia de reparar las murallas de la ciudad. Y así lo hizo, este es el tema principal del libro.

A pesar de los esfuerzos de Zorobabel y Esdras, había enemigos que lucharon para impedir la restauración, pero por gracia de Dios Nehemías obtuvo el permiso del rey para volver a su patria.

Aunque Nehemías disfrutaba sin duda de los lujos del palacio, su corazón estaba en Jerusalén, una pequeña ciudad en las fronteras del imperio.

Las oraciones y el ayuno de Nehemías, sus cualidades de liderazgo, poderosa elocuencia, capacidades organizativas, confianza en el propósito de Dios y ágil respuesta ante los problemas, hacen de él un gran líder y un hombre de Dios. Y lo que es más importante, Nehemías nos ofrece el ejemplo de su espíritu de sacrificio, cuya única preocupación se resume en la oración que constantemente repetía: “Acuérdate de mí para bien, Dios mío”

 

Ocasión y fecha

 

En las Escrituras hebreas, el libro de Nehemías aparecía originalmente junto al de Esdras. Muchos especialistas consideran a Esdras el compilador/autor de Esdras-Nehemías, así como de 1ª y 2ª de Crónicas. Aunque no hay seguridad en este asunto, parece que Nehemías sí elaboró una parte del material que aparece en el libro que lleva su nombre (caps. 1–7; 11–13).

Jerónimo, quien tradujo la Biblia al latín, honró a Nehemías poniéndole el nombre del líder judío al libro que traducía, citándolo en el primer versículo. Nehemías significa «Jehová conforta”. La historia que aquí se narra comienza en el libro de Esdras y se completa en el de Nehemías. Este, quien dos veces sirvió como gobernador de Judea, sale de Persia para su primera misión en el año veinte de Artajerjes I, el cual reinó del 465 al 424 a.C. (2:1). Regresa a Persia durante el año treinta y dos (13:6) de este rey y, “al cabo de algunos días”, sale otra vez hacia Jerusalén.

El contenido del libro indica que la obra no pudo haber sido escrita sino hasta cierto tiempo después del regreso de Nehemías de Persia a Jerusalén. Quizás su redacción definitiva tuvo lugar antes de la muerte de Artajerjes I, en el 424 a.C.; de otra forma, la desaparición de tan magnánimo monarca habría sido mencionada en el libro de Nehemías.

El período histórico cubierto por los libros de Esdras y Nehemías es aproximadamente de 110 años. La reconstrucción del templo bajo Zorobabel, inspirada por la prédica de Zacarías y Hageo, duró 21 años. Sesenta años más tarde, Esdras trajo un avivamiento y un mensaje necesario sobre el culto en el templo. Trece años después, Nehemías vino a reedificar las murallas. Puede que Malaquías haya profetizado también en esta época. Si así fue, Nehemías y Malaquías trabajaron juntos para erradicar el culto politeísta, y atacaron la promiscuidad de los israelitas con los otros pobladores asentados en Judá forzosamente por los asirios doscientos años atrás. Tuvieron tanto éxito en su empeño que, durante el período ínter testamentario, el pueblo de Dios no recayó en la idolatría. Así, cuando el Mesías vino, personas como Zacarías, Elizabeth, María y José, Simeón y Ana, los pastores y otros, eran gente devota con la cual Dios pudo comunicarse.

Nehemías se refiere al aspecto práctico y cotidiano de nuestra fe en Dios. Esdras había dirigido un avivamiento espiritual, mientras Nehemías era el Santiago del Antiguo Testamento que retaba a la gente a mostrar su fe a través de las obras, o sea, de su comportamiento diario.

 

1-      La primera sección del libro (caps. 1–7) trata de la muralla de la ciudad. Para mantener su integridad como pueblo, Judá y Benjamín tenían que protegerse de quienes vivían fuera de la ciudad. En el período en que se edificaba la muralla, los creyentes que trabajaban en la obra bajo la dirección de este dinámico líder, se sobrepusieron al desánimo (4:6), las burlas (2:20), las conspiraciones (3:9), y las amenazas y agresiones físicas (4:17).

2-      La segunda sección del libro (caps. 8–10) está dirigida a la gente de dentro de la ciudad. El pacto fue renovado, y los enemigos de adentro fueron denunciados y contenidos rigurosamente. Para guiar a su pueblo, Dios escogió a un hombre de corazón recto y clara visión, lo colocó en el lugar preciso en el momento preciso, lo dotó de su Espíritu y lo envió a realizar prodigios.

3-      En la última sección (caps. 11–13), el pueblo ha sido restaurado para obedecer la Palabra de Dios, en tanto Nehemías trabaja como líder laico y Esdras como sacerdote. Durante este período Nehemías, en su condición de gobernador, emplea su influencia para apoyar la labor de Esdras y guiar al pueblo. Se trata de un hombre enérgico que reflexiona antes de actuar.

 

REYES PERSAS DE LA RESTAURACIÓN, 559–404 A.C.

 

Aplicación para nuestra vida

 

Cuatro principios importantes se derivan de Nehemías:

 

1-      La obediencia a la voluntad de Dios nace a menudo de la compasión.

2-      Se requiere la cooperación con otros para llevar a cabo la voluntad de Dios.

3-      La confianza es un fruto de la oración ferviente y de la proclamación de la Palabra de Dios, en la que se revela su voluntad.

4-      La valentía debe manifestarse como tenacidad que rehúsa todo compromiso en lo que toca a hacer la voluntad de Dios.

 

También podemos dividir el libro de esta manera:

 

1-      La aflicción de Nehemías, capitulo 1.

2-      Viaje de Nehemías y reconstrucción de los muros, capítulos 2-6.

3-      Restauración del orden interno, capítulos 7-13.

 

Cristo se revela

 

Nehemías presenta a Jesucristo, nuestro restaurador.

 

[1] En la lengua Asiria Purím significa “piedras pequeñas”, las cuales se usaban para echar suertes.

 

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